Es la capacidad que tenemos los seres humanos para percibir y comprender el estado de ánimo, el modo de ser y de actuar de las personas. Así como la naturaleza, las circunstancias y los ambientes, para actuar correctamente en beneficio de los demás, es ser solidario.
El respeto debe nacer de un sentimiento de reciprocidad, ya que para ser respetado es necesario saber o aprender a respetar a los demás. El respeto también es ser tolerante con las ideas, pensamientos, opiniones y maneras de ser diferentes a la propia, para garantizar una sana convivencia.
El cuidado implica ayudarse a sí mismo u otros con el fin de incrementar su bienestar y evitar que sufra algún perjuicio. La voz del cuidado es la importancia de las relaciones interpersonales y la responsabilidad que se asume en ellas.
De sí mismo
De los demás
Del medio ambiente
Es la intención de comprender los sentimientos y emociones, intentando experimentar de forma objetiva y racional lo que siente otro individuo. Es pieza clave en la relación con los demás para mantener un equilibrio en el estado emocional de vida.
Se entiende como la posibilidad de decidir las propias acciones basadas en su propio juicio y criterio, asumiendo los riesgos y afrontando las consecuencias. No se refiere a hacer aquello que nos guste de manera inconsciente y egoísta, sino a hacer lo que se debe por el bienestar propio y común.
Es el lazo de unión entre los hombres, basado en el respeto a la dignidad de la persona, en la igualdad de derechos de todos los seres humanos y en la solidaridad unos con los otros. Nos lleva a ser solidarios, respetuosos y empáticos.
La actitud justa y equitativa funda paz, seguridad, amparo y concordia en la vida privada y social. Se relaciona con los valores de la honradez, rectitud y probidad. Constituye una virtud que todos debemos poner en práctica; su importancia radica en que forma parte de los valores morales, sociales y democráticos.